Gustavo Aníbal Olivera fue condenado a 16 años de prisión por haber asesinado de una puñalada hace un año al músico Eduardo Cicchino porque gritó un gol de Boca en un bar del barrio porteño de San Telmo.

La condena fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 28, integrado por los jueces Javier Anzoátegui, Luis María Rizzi y Carlos Rengel Mirat, quienes definieron el hecho como un “homicidio simple”.

Por mayoría, decidieron no tomar en cuenta la solicitud del fiscal de la causa, Fabián Céliz, como la del abogado de la familia de la víctima, Ignacio Costa, quienes durante los alegatos pidieron que se le aplicara la prisión perpetua a Gustavo Olivera (53) por el “homicidio calificado por alevosía” de Cicchino.

En esa misma instancia, el abogado defensor de Olivera había pedido que se lo condenara por “homicidio preterintencional”, figura que considera que el acusado actuó para generar un daño físico, pero no con la intención de provocar la muerte, la cual conlleva una pena de tres a seis años de reclusión.